miércoles, febrero 22, 2006

Leit motiv (٣) - Leyendo a Kerouac

"Nunca había pasado momentos más felices en mi vida que aquellos solitarios instantes en los que bajaba por el sendero de venados[...] Ya había oscurecido y tuve la esperanza de ver alguno de los venados, pero no había nada a la vista y sentí una gran gratitud por todo aquello. Había sido como cuando uno es niño y ha pasado el día correteando por los bosques y prados, y vuelve a casa al atardecer, con los ojos clavados en el suelo, arrastrando los pies, pensando y silbando, tal y como debían de sentirse los niños indios cuando seguían a sus padres desde el río Russian al Shasta, 200 años atras; y como los niños árabes que siguen a sus padres, las huellas de sus padres. Era un sonsonete de gozosa soledad, sorbiéndome los mocos como una niña llevando a casa a su hermanito en el trineo, y los dos van cantando aires imaginarios y hacen muecas al suelo, y son ellos mismos antes de entrar en la cocina y poner la cara seria del mundo de los mayores. Pero, ¿puede haber algo más serio que seguir el rastro de unos venados hasta encontrar el agua?."

Borracho como una cuba, clarividente, contemplo el alegre bullicio de las hormigas, que hacen gozosa la soledad de quienes vivimos de madrugada, lejos del mundo de caras serias de los mayores. Los vagabundos del dharma.

2 comentarios:

coctelmarx dijo...

Es hermoso , verdaderamente , ¿cierto?

Prem dijo...

En verdad lo es. Gracias, amigo.